Aceites para masaje

Tipos de aceites para masaje

Para disfrutar en la intimidad, para cuidar la piel, para aliviar tensiones o para obtener un plus de energía, existen aceites de masaje para todo el mundo. Completamente naturalescon o sin aceites esenciales añadidos, sin aromas, para tratar la piel o para compartir, incluso hay aceites de masaje ¡comestibles! No, no nos referimos a los de cocinar.

Con efecto calor momentáneo, con propiedades rubefacientes o antiinflamatorias reales, de efecto frío para piernas cansadas… el catálogo de aceites para masajes es inmenso. Resulta complicado, si no imposible, hacer una única clasificación de los aceites para realizar masaje que los incluya a todos, por lo vamos a presentarlos atendiendo a diferentes características y destacando en cada grupo los más relevantes.

La primera diferencia que se podría establecer es la que separa los aceites de masaje completamente naturales u orgánicos de los que contienen parafinas o siliconas. Los primeros suelen ser los más apreciados en cosmética y en el cuidado de la piel, y a su vez se dividen entre los compuestos exclusivamente por aceites vegetales o aceites portadores y los enriquecidos con aceites esenciales. Los aceites formulados con parafinas son los típicos aceites de bebé y se pueden encontrar en consultas de fisioterapia, donde compiten con los aceites naturales. Por último, para el masaje sensual, en especial cuando se busca un producto “comestible”, se suelen recurrir a bases no oleosas, que permitan el uso con preservativos. El tema de la presencia o no de aceites esenciales es muy importante en los aceites para masaje en pareja, pues la mayoría de los que contienen aceites esenciales no pueden ser ingeridos ni aplicados en mucosas.

Si pensamos en las sensaciones térmicas podemos hablar de aceites de masaje con efecto calor, con efecto frío y sin efectos. Por otro lado estarían los aceites para masajes terapéuticos con efecto calor real, debido a principios activos naturales como el timol, extractos de capsicum, árnica o salicilato de metilo (componente casi exclusivo del aceite esencial de wintergreen). Estos mismos principios activos naturales pueden estar presentes como ingredientes obtenidos de manera sintética, en cuyo caso no se emplean aceites esenciales y se evitan algunas posibles reacciones de hipersensibilidad causadas por otros componentes no terapéuticos. La fluidez o la velocidad de absorción sirven para clasificar los aceites para masaje orgánicos. Por lo general, para masajes de cierta duración se eligen mezclas de absorción lenta, que eviten la fricción excesiva durante el masaje con una única aplicación. Los componentes mayoritarios de este tipo de aceites suelen ser el aceite de oliva, el aceite de baobab y/o el aceite de ricino.

¿Qué tipos de aceites para masaje existen?

Dentro de los efectos sobre el estado anímico que se obtiene con un aceite de masaje nos encontramos con los relajantes, con notas de lavanda, rosa o camomila, los cítricos energizantes y los sensuales con jazmín, vainilla o canela. Por último, la mayor variedad la encontramos en los aceites para masajes con fines cosméticos. Los más solicitados son:

  • Aceites de masaje anticelulíticos. Con extractos de algas o con cafeína, enriquecidos con otros aceites esenciales como el de limón o el de hinojo que ayudan a reafirmar la piel y atenuar el efecto piel de naranja.
  • Aceites de masaje remodelantes. No son iguales a los anticelulíticos porque están pensados para aplicarse en zonas que se desean tonificar y afinar pero en las que no existe un problema de celulitis. En ellos se juega con los activos reafirmantes y se suelen incluir otros aceites esenciales como el de lavanda que mejoren el aroma final del producto, con el fin de invitar a una aplicación más duradera y efectiva.
  • Aceites para masajes relajantes y energizantes, que ya se han comentado antes.
  • Aceites para masajes especiales para pieles con problemas específicos. Si hay algo que preocupa a la industria cosmética es ofrecer productos casi individualizados. Las personas con problemas de piel excesivamente seca o, por el contrario, muy grasa, quienes tienen acné o quienes sufren de irritación casi permanente también pueden encontrar aceites para ser usados sin miedo, con una formulación adaptada a sus necesidades. En estos casos se sacrifica el control de la fluidez en prode no dañar una piel con problemas.
  • Aceites para masajear el cuero cabelludo. Sanean el cuero cabelludo, combaten la caspa y pueden atenuar la caída capilar. Se emplean a modo de tratamiento prelavado y se dejan actuar al menos 30 minutos. Algunos de estos aceites se aplican en todo el cabello antes de proceder al lavado con el fin de reparar los cabellos secos y muy castigados.
  • Aceites para piernas cansadas o con varices, que estimulan la circulación periférica y el retorno venoso.