Inciensos para masaje

Tipos de inciensos

El uso del incienso es casi tan antiguo como la misma humanidad, hasta tal punto que se desconoce con certeza su origen. En Africa, Asia, Europa y América se ha empleado la quema de maderas y resinas aromáticas en ritos religiosos y en determinadas reuniones sociales. Varían las especies de árboles que proporcionan la materia prima, pero no así el uso. Tampoco hay discrepancias con la costumbre de enriquecer los inciensos con aceites esenciales o extractos de origen vegetal o animal para modificar el aroma en la quema y, con ello, sus propiedades o aplicaciones.

Cuando hoy en día se habla de incienso se suele hacer referencia a alguna de las especies de la familia Boswellia, que se entiende de manera natural por Africa y parte del continente asiático. En Europa el uso del incienso vino acompañado del cristianismo, que a su vez lo heredó de la religión judía, y ya empleaban las maderas y resinas de lo que hoy entendemos con incienso. No obstante, en la América precolombina se usaban otros árboles para los mismos fines, y aún se puede entender por incienso a productos pensados para una combustión lenta elaborados a partir de cedro, ajenjo o sabina real.

Tipos de incienso para masaje

Se puede clasificar en incienso en función del tipo de quema, directa o indirecta, de la presentación o de los ingredientes aromáticos que se mezclan con el producto final para modificar su aroma y utilidad.

Si nos centramos en las formas de consumo del incienso, varillas y conos son las más populares en Occidente, aunque en China y Japón las varillas compiten con las espirales y las llamadas varas huecas, con centro de bambú.

En cualquier caso, cada presentación del incienso puede ser aromatizada o no. El incienso puro, sin más componentes aromáticos, suele emplearse en ceremonias religiosas mientras que en naturopatía se acude a los inciensos enriquecidos para aprovechar las propiedades de la aromaterapia de esos otros ingredientes y sus efectos en el estado anímico.

Así tenemos el incienso de artemisa, el más popular en medicina holística, que también se emplea en la técnica de la moxibustión que, en ocasiones, acompaña a la acupuntura. Para combatir estados de depresión, suelo o tristeza se suelen elegir inciensos florales, en especial los de jazmín y los inciensos con aceite esencial de rosa. El incienso impregnado en aceite esencial de lavanda es, a su vez, la opción más recomendada en casos de ansiedad o insomnio.

Cuando se busca aumentar la concentración en el caso de estudiantes o favorecer la meditación se suele quemar madera de sándalo en lugar de alguna variedad de incienso, aunque también se puede adquirir incienso enriquecido con sándalo, que desprenda un aroma similar. Los inciensos con propiedades afrodisíacas y que favorecen la intimidad el incienso de vainilla y el incienso de violeta.

Los inciensos con aceites esenciales de pino o de eucalipto pueden ayudar a respirar mejor, mientras que si se busca un mayor rendimiento en el trabajo se recurre al uso de inciensos con fragancias cítricas, en especial los de limón y bergamota.

El incienso empleado en la Catedral de Santiago cuando los peregrinos acuden a celebrar el Año Santo Jacobeo y, todos los años, en ciertas celebraciones litúrgicas se coloca en un enorme inciensario llamado botafumeiro, que se desplaza por el templo. En su interior se emplea una mezcla de carbones e incienso puro y, como curiosidad, en este caso concreto el uso inciensario no surge con fines religiosos sino higiénicos, para combatir el olor debido a la concentración en un recinto cerrado de multitud de peregrinos sudorosos. Su peculiar uso se ha mantenido y, con el paso de los siglos, ha adquirido un carácter sacro.

El uso del incienso de quema directa es intuitivo y basta con tener precaución con especios pequeños cerrados y con las ascuas y cenizas producidas durante la combustión. En el proceso no se producen llamas y su velocidad de consumo es superior al del otro tipo de incienso.

En el caso del incienso de quema indirecta, el aroma se desprende al colocar las resinas sobre una fuente de calor que suelen ser ascuas de carbón o una placa metálica. En todo caso, el incienso de quema indirecta no produce ascuas y se presenta en forma de pasta, entero a modo de bloque, pulverizado o granulado.